Muriendo Lento
- Vienes esta tarde?
- Si. Termino el informe, voy al centro comercial, compro unas cosas, saco dinero, le pago al Gordo y voy para allá.
- Quieres que te espere con algo?
- Si, espera. No con algo, más bien… sin ropa.
Me encanta esa forma tuya de confrontar las cosas. Sin miedos, sin tapujos, sin vergüenzas. No hay medias tintas contigo. Te haces ver como un hombre fuerte, frío, arrogante y bestial… hasta que llegas a mis brazos.
Hoy (y solo hoy) te haré caso: esperaré, detrás de la puerta, escuchar tus pasos subiendo las escaleras, esperaré que enfundes las llaves en el pestillo de la puerta. Te dejaré entrar para mostrarte mi natural vestimenta. Te besaré tan indiscretamente que pensarás que en realidad soy tu dueña y te amaré ahí mismo, sobre la alfombra frente a la chimenea.
Y serás mío, aunque sea por un momento que consideraré eterno.
Y conversaré contigo aferrada a tu pecho.
Y sé que luego te irás. Fumarás un cigarrillo, te vestirás y te irás a vivir tu mundo, ese… el irreal, el que yo no quiero.
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