|Entrega 2| El latin lover de Roberto

Posted in Sábanas de confesiones on Septiembre 30th, 2009 by Safo

La misma rutina. Mientras preparaba el desayuno lanzé una mirada desde mi ventana. Aquel vecino de hace dos meses siempre tiene la misma rutina, primero se ducha y luego desayuna solamente con una toalla puesta. Ver sus pectorales desnudos tiene un efecto raro en mi.

La misma rutina de despedir a mi esposo antes de que salga a su trabajo y luego dejar a mi hijo en la guardería. Llegar a mi trabajo a tiempo, el ascensor, saludar, el chisme de la mañana, los primeros correos contestados, el tabaco de intermedio, la vuelta al trabajo, el almuerzo. Y es justo ahí cuando se rompe la rutina. Él llega en su turno de la tarde, saluda a la gente, se acerca y me dice:

– Hola ‘Safo’, más guapa hoy que ayer.

Yo pienso sin pronunciar palabra:

– Si si, lo que dices para coquetearme, aunque me gusta, me eleva el ego.

Le devuelvo el saludo, y después mi imaginación empieza a volar. Imagino que este bello solterón empedernido se arriesga a decirme algo más que las buenas tardes. Imagino que yo podría ser su imaginación antes de que se acueste, o a primera hora de la mañana. O que podríamos llegar a tener un encuentro fugaz, intenso, anónimo e irrepetible. Roberto, mi compañero de trabajo, es más que un saludo a media tarde.

Hace tiempo que no sentía crujir mis hormonas. En parte la rutina del matrimonio lleva su proporción de culpa. El hastío es el ingrediente para buscar recetas nuevas, desviando miradas que antes no habían. Y aunque el latin lover de Roberto tenga una dama en su cama cada fin de semana, la verdad me importa un carajo, pues a mi imaginación se le olvidó el amor y por ahora solamente se acuerda del encuentro fugaz, intenso, anónimo e irrepetible.

Se termina la tarde, empieza la noche, antes de irme a casa el latin lover vuelve a pronunciar palabra:

- Chao ‘Safo’, que descanse y que sueñe con los angelitos.

¿Cómo es posible que con una despedida tan trivial y poco creativa logre erizarme la piel? Le devulvo la despedida con un seco ‘Hasta mañana’ o cosa por el estilo. Camino a la guardería mi imaginación sigue volando, hasta que aterriza en la cruda realidad. Mi hijo, sus deberes, la cena, la ropa y los preparativos para el siguiente día, la llegada de mi esposo a casa…

Televisión, un par de palabras, otra conversación rutinaria, quizás algo de sexo, quizás algo de mirar por la ventana al vecino de pectorales y toalla. Pero nada mas.

Con los ojos cerrados, justo antes de dormir juego con la idea de que mañana le devolveré el saludo al latin lover con una pequeña dosis de insinuación, y así podría cambiar esta historia, esta rutina.



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