El mensaje de celular


Posted in Sábanas de fantasías on Noviembre 13th, 2009 by Alunada

Tus manos estrujan mi cuerpo como si fuera plastilina, suben a mis senos y me arrancas un gemido. Me besas y con tu lengua recorres mi boca, la saboreas.

Muerdes mis labios, me apretas a tu pelvis y ese vaivén me vuelve loca. Me dejo llevar, guiar, por tu cuerpo hasta llegar al máximo punto de placer.

Agárrame de las muñecas y no me sueltes, bésame toda, has vibrar cada átomo de mi cuerpo, muérdeme, sométeme, hazme olvidar que existe un mundo aparte de nosotros.

Yo aruñaré tu espalda, pasaré mi lengua por tu pecho, engulliré tu pene, te pediré sentirte adentro porque me gusta, porque así lo quiero.

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De lo malo, algo bueno


Posted in Cuentos y relatos on Noviembre 4th, 2009 by sexyblue

De mi mente no se borra aquel día en el hospital. Una caída hizo asustar a toda la familia, mi madre estaba hospitalizada con los huesos de su cadera hechos pedazos y todos nos encontrábamos allí, afuera de terapia intensiva esperando que aparezca el largirucho del doctor diciéndonos que la operación había sido un éxito. Eso esperábamos.

Tú, estabas merodeando por ahí, esperando noticias de tu amigo enfermo. Estabas ahí, de pie, pensando en tantas cosas, cumpliendo como amigo, esperando que el intento de suicidio no haya pasado a mayores.

No sé cómo te acercaste, creo que habías detallado a cabalidad las opciones para llegar a mi… el tinto fue la más fácil y certera de las razones.

Era mi madre, era tu amigo… éramos los dos. Éramos los dos. Nuestras mentes en otro lado, pero las sensaciones que cada uno tenía por la presencia del otro hizo estallar esa primera conversación.

Ese mechón de cabello que cubre tu frente oculta tus ojos castaños misteriosos. Castaños? Verdes? Qué se yo! Lo que me atraía era la mirada, esa mirada tuya que con el tiempo aprendió a desnudarme frente a todos, aun cuando nunca tuvimos oportunidad de vernos íntimamente.

Me parece extraña la situación ahora que estás junto a mi. Hubo tantas palabras, hubo tantos gestos, miradas, declaraciones obscenas al oído, pretensiones, proposiciones… el tiempo, el destino jugó en nuestra contra.

Eras un hombre vetado para mi, lo sabes. Pero causabas mucha excitación en mi, lo acepto.

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